NO SE PUEDE BURLAR AL DESTINO
Hay que ver, las cosas de la vida. Uno pensando que lo tiene todo controlado y resulta que el destino se estaba haciendo el despistado y limándose las uñas. A ver si es que al final va a existir dios y me está aleccionando a base de bien.
Vale, lo he pillado, para ya. Ya sé que toca redimirme y recorrer un camino. No me importa. Estoy incluso dispuesto a humillarme. Dispuesto a sufrir, a sentirme sólo, a no saber a donde ir, a perderme... y a encontrarme. Ya lo hemos hecho antes. Tranquilo, abre los ojos.
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